miércoles, 8 de junio de 2022

Mapa de Dipilto.

 

MI CALVARIO, MI LUZ.

 MI CALVARIO, MI LUZ.

 

Transcurría el verano del año Dos Mil Dos, época marcada por las grandes transformaciones sociales, políticas y también tecnológicas ya que desde entonces se preveía que este siglo sería el de la informática, el de la era de las comunicaciones y adelantos tecnológicos hechos que actualmente están ocurriendo. Pero este, no es el tema que nos ocupará el tiempo de lectura, sino la historia de Carmen González Prado, una joven de dieciséis años de edad, hija única de Carlos González y de Suyapa Prado, al menos esos son los datos que recuerdo de los padres de ella. Carmen era una de mis mejores amigas y casi siempre en todas las actividades recreativas, escolares y deportivas estaba presente participando activamente, se veía en su rostro, en sus ojos aquella alegría propia de la juventud, siempre la vi llena de vida al punto de que cuando otro compañero del grupo estaba triste ella lo contagiaba con su alegría y en el seno del grupo siempre estábamos dándonos bromas y ella era una de las que más bromas recibía de mi parte y más cuando me di cuenta que ya tenía novio.

Fueron muchas las veces que le pedimos a Carmen que nos presentara a su novio y siempre nos dijo que no era el momento porque no era nada serio lo que tenía con él y nos pidió que nos calláramos el pico porque no quería que sus padres se dieran cuenta de que ya tenía novio, nosotros la comprendimos porque sabíamos lo estricto que eran sus padres, que sin lugar a dudas eran de raíces profundamente conservadoras, pero, su papá lo era demasiado ya que la controlaba hasta en lo más mínimo, como no conversar con nadie cuando hacía algún mandado, ni aún con los amigos que como padres ellos sabían que tenía, esto era una de las cosas que más nos incomodaba del papá de Carmen y a ella, pues, le incomodaba aún más. En el mes de Octubre noté un cambio repentino en la forma de ser de Carmen, inició a sentarse en las últimas sillas; también cambió su vestimenta, pasó de usar el uniforme ajustado a uno más grande que le quedaba algo flojo, se amarraba un suéter en las caderas, dejó de participar como lo hacía antes en las clases, pero lo que más me llamó la atención fue que a veces en las poca conversaciones que teníamos, ella sin querer lloraba repentinamente y se limitaba a decir que no se sentía bien y que tenía un problema que sabía que le traería serias dificultades en sus estudios y en las relaciones con sus padres quiénes a como ya dije eran bastante estrictos y controladores.

Un viernes, después de clases, Carmen me pidió que la acompañara hasta su casa ya que no quería que su novio la siguiera, durante el trayecto, ella dijo que sentía que el mundo se le venía encima, le pregunté por qué se sentía así a lo que ella me respondió, estoy embarazada, ya tengo dos meses y mi novio, Byron, no quiere reconocer que el hijo que espero es de él, eso es lo que más me duele, estaba súper ilusionada con formar una familia con él a mi lado, creí todas sus palabras, que estaba dispuesto a todo por mí, que no me preocupara si salía embarazada que él asumiría la responsabilidad y que no me dejaría sola, cuando Carmen terminó de contarme lo que estaba pasando con su vida pude notar las lágrimas rodar por sus mejillas, no supe que decirle en el momento, en mi silencio, ella me dijo que la disculpará por estarme contando sus cosas, a una cuadra de su casa nos despedimos.

La siguiente semana, Carmen no se presentó a clases sino hasta quince días después antes de iniciar los exámenes, el rostro de Carmen reflejaba una tristeza inmensa, ese día, durante el receso conversamos María, Carmen y yo, Carmen nos dijo que cada vez le iba peor en su casa, que su abuela había enfermado y que sus padres la culpaban a ella por los problemas que ocurrían en su casa y el día que se dieron cuenta de su embarazó fue el peor día de su vida, no soportaba la situación que estaba viviendo, desee morir, por mi fe y gracias a la fortaleza que he encontrado en Dios me tienen de pie, debo luchar y seguir adelante por esta bendición que crece en mi vientre, María lloró junto a ella y le ofreció su hogar para vivir por mientras daba a luz. Ese día, Carmen dijo sentir un alivio en su corazón y en su alma por la comprensión de su amiga, y acordó con María que el fin de semana se pasaría para la casa de ella ya que aprovecharía el día domingo cuando sus padres anduvieran en la iglesia para evitar más problemas familiares.

María, al día siguiente de haberle ofrecido la casa a Carmen habló con sus padres para que le permitieran recibir a su amiga, por espacio no se preocupen, ella se quedará en mi cuarto, los papás de María le dijeron que Carmen sería bienvenida siempre y cuando se sujetara a las reglas del hogar, María abrazó a sus padres y les dio un beso por su ayuda y comprensión.

Llegado el día domingo, Carmen esperó a que se fueran sus padres y su abuela a Misa, hasta ese momento empacó sus cosas para no levantar sospechas, antes de salir, Carmen dejó una nota a sus padres, la nota decía lo siguiente: Mamá, papá, abuela, los quiero mucho, no quiero seguir dándoles problemas, me voy de casa, estaré bien. Ya Carmen andaba con más de tres meses de embarazo y ya en casa de María se sentía mejor, los padres de María la trataron como a su propia hija, ya por la noche de ese primer domingo en casa de María, Carmen le contó en confianza la principal razón por la que había terminado con Byron, él me pidió que abortara, eso me dolió mucho porque me dijo que no estaba seguro de que él fuese el papá de mi hijo, imagínate con qué clase de persona me fui a meter.

Carmen tuvo que abandonar la escuela para poder estar más tranquila sin el hostigamiento de Byron, quién continuamente la ofendía y no permitía que sus amigos estuvieran con ella. Cierto día, cuando regresé de clases, vi dentro de mi casa a los padres de Carmen, mi papá me pidió que me sentara para conversar con ellos, Don Carlos y doña Suyapa me dijeron, sé que tú eres amigo de mi hija Carmen, estamos conscientes que no la tratamos bien y que por esa razón ella decidió dejar la casa, pero queremos tenerla de regreso en la casa antes de que vaya a dar a luz y queremos que nos digas donde está ella, con quién está viviendo para ir a buscarla, mis padres me aconsejaron decir la verdad y rogué a Dios que Carmen no volviera a tener problemas por mi culpa, así que, les dije que estaba en casa de María, una compañera de clases. Don Carlos y Doña Suyapa me agradecieron por haberles dicho el paradero de Carmen, aunque yo no me sentía bien, sentí que había traicionado la confianza de mis amigas.

Al día siguiente María me contó que los papás de Carmen habían llegado a su casa, que Carmen se puso nerviosa pero que Don Carlos y Doña Suyapa lo primero que hicieron fue abrazarla y pedirle perdón por no haberla tratado como debían, que le habían prometido apoyarla en todo lo que necesitará de ese momento en adelante, después de eso Carmen se sintió mucho mejor y que decidió irse con sus padres, por mi parte tuve que decirle a María que fui yo quien le contó a los padres de Carmen donde estaba ya que habían ido a buscarme a la casa, María me dijo, lo sé, Don Carlos nos contó cómo habían dado con la casa de mis padres.

El tiempo transcurrió y nos dimos cuenta que Carmen dio a luz a una preciosa niña, al día siguiente decidimos ir a visitar a nuestra amiga Carmen, llegando a su casa, nos recibió amablemente don Carlos, la verdad nos sorprendió que ya no era el señor gruñón de antaño, y saben que, estaba chineando a la niña de Carmen, fuimos al cuarto de ella y ahí estaba Carmen, aliñando pañales de su hija Luz, sí, ese fue el nombre que decidió para su hija y toda la familia desde la abuela hasta su padre estaban contentos con el nombre de la niña, Carmen fue donde su papá para pedirle que le diera la niña y presentárnosla, ya con ella en brazos nos dijo, producto de mí embarazo viví un calvario, pero ahora ese calvario se ha convertido en mi Luz, gracias por apoyarme a ti María y a vos Fernando también, los quiero mucho nos dijo.

martes, 7 de junio de 2022

EL ESPEJO.

 EL ESPEJO.




En la Comunidad de La Tablazón, vivía hace ya muchos años Doña Abigail, ella tenía un cuarto en el que no permitía que nadie entrara, ni siquiera sus hijos, ellos eran muy curiosos y siempre habían querido entrar para ver que escondía su madre.

En el mes de octubre del año 1971, durante una noche lluviosa, Karla, una de las 6 hijas de doña Abigail, la escuchó quejarse. Karla, decidió levantarse para averiguar que le pasaba a su mamá, caminó por el pasillo y al pasar por el cuarto donde ninguno de ellos había podido entrar, sintió que su piel se erizó o a como decimos popularmente, se le puso piel de gallina, con mucho miedo, continuó hacia el cuarto de su madre, abrió la puerta, se acercó hacia ella, ya en el cuarto, vio como una tenue luz proveniente de una candela cubría el rostro adolorido de Doña Abigail, Karla escuchó diciendo cosas extrañas a su madre, (maldito espejo, decía, como no he podido deshacerme de ti); Karla, aún con miedo decidió despertarla y se percató que su madre estaba con fiebre, temblaba y un sudor con olor a azufre corría por todo su rostro, su aspecto demacrado presagiaba una gran tragedia y la naturaleza, con la tormenta que caía, daba fe a lo que estaba por ocurrir.

Karla le dio un poco de agua a su madre y le ofreció llevarla al centro de salud, doña Abigail, como toda anciana de la época le recriminó, quieres que muera fuera de la casa chavala, ahí, solo a morir va uno, le dijo, ésta conversación hizo despertar a los demás hijos de doña Abigail, todos ellos se dirigieron al cuarto de su madre para acompañarla, ya dentro del cuarto, César el menor los tres varones, vio la llave del cuarto prohibido sobre la mesa de noche que tenía su madre, fingió tropezar y de forma sigilosa cogió la llave, de manera disimulada salió para aprovechar el momento y poder entrar al cuarto prohibido, en su mente César pensó: es ahora o nunca, y con miedo introdujo la llave en la cerradura e impulsado por la curiosidad decidió entrar, ya adentro, no notó nada extraño salvo un espejo tapado completamente por una sábana negra, la curiosidad lo impulsó hacia donde estaba el espejo, con las manos temblorosas cogió en sus manos la sabana y lo descubrió, al hacer esto, su madre gritó fuerte el nombre de César sin saber que era él quién estaba dentro del cuarto, la fiebre se le quitó de manera repentina y salió corriendo hacia el cuarto a buscarlo, cuando llegó, ya César había desaparecido, el pacto fue cumplido, una vida por otra vida, la fiebre y los sudores de doña Abigail eran causados por tener a su lado a la muerte quien estaba esperando a que expirara para cumplir con su pacto, la vida buena tiene su precio, las almas son su pago y su falso sentido de querer vencer a la muerte tapando el espejo, encerrándolo y alejándolo de las demás personas no pudo evitar la muerte de su hijo menor, el espejo maldito ya podía ser destruido.

El MONO.

El MONO.







Sobre la carretera panamericana en la Comunidad de Dipilto Nuevo, vivía Jacinto, su mujer Lupe, y su hijo Ricardo de cinco años de edad, Jacinto y Lupe estaban preocupados ya que todas las noches debían estar pendientes que su hijo Ricardo no saliera de casa, esto debido a que él era sonámbulo y varias veces tuvieron que meterlo desde el patio. El mayor miedo de la pareja era que el temido mono que rondaba el vecindario se llevará a su hijo.

Cuando doña Lupe le contó este suplicio a sus vecinas, ellas quedaron asustadas ya que atribuyeron el hecho de que el niño fuera sonámbulo a que la familia no creía en Dios y por tanto no querían bautizar a su hijo, su vecina Margarita le recomendó bautizarlo ya que en esos días estaba presente el padre Monseñor Madrigal en la Iglesia de la Comunidad, Jacinto y Lupe, fueron al siguiente día con su hijo para que fuera bautizado, cuando llegaron a la Iglesia el padre les dio una reprimenda por su ateísmo y les dijo que a tiempo habían llegado a bautizar a su hijo ya que el mal se lo estaba ganando y que esa era la razón de que Ricardo fuese sonámbulo.

Después de esto, la familia no volvió a tener miedo a que el mono se llevara a Ricardo y desde entonces, Jacinto y Lupe creen en Dios.

EL CHORRERON

 EL CHORRERON

 

 


 

El Chorrerón, un sitio encantador y atrayente por las ricas aguas que lo surcan, los primeros pobladores evitaban en la medida de lo posible visitar este lugar ya que a como nos cuenta Choncito a la una de la tarde, todos los días cantaba un gallo, muchas fueron las personas que al escuchar este canto buscaban al gallo sin poder encontrarlo, otro misterio que acompañaba a este canto de gallo, es que en esa hora; si algo caía a las aguas de El Chorrerón se perdía para siempre, por más pesado que fuese el objeto que cayera se perdía, con el tiempo la magia de este lugar se ha ido perdiendo, según los ancianos este se debe a que se ha dañado la vegetación virgen que existía en este sitio y a que varios pobladores se han ido a vivir cerca de este lugar dañando de manera irreversible la magia de El Chorrerón.

EL FANTASMA

 EL FANTASMA




 

Hace ya varias décadas vivió en la Comunidad de Las Nubes un señor llamado Aurelio, cuentan quiénes lo conocieron que Don Aurelio era un señor valiente, lleno de vitalidad y padre de muchos hijos, Santos se llamaba su esposa, según cuentan en la comunidad Don Aurelio envejeció y sus fuerzas y vitalidad le abandonaron, pero siempre cuidaba fincas, la última que cuidó pertenecía a Don Isacio  García, don Aurelio falleció cuidando fincas a los 66 años, una de las frases que más se recuerda de él es cuando le pedía comida a su mujer, siempre le decía, "Un malango Santos", otro aspecto que destacaba de don Aurelio eran sus uñas las cuales eran bastante largas y sucias, los niños le temían cuando los quería acariciar.

 

Después de que murió don Aurelio, la casa fue habitada por diferentes familias que duraban poco tiempo viviendo ahí, cuentan que todas las noches a partir de las 10:30 Pm escuchaban rasguños en las paredes y seguidamente escuchaban decir “Un Malango Santos”, desde entonces se dice que ahí habita el Fantasma de Aurelio Pérez. 

El Ángel.

 El Ángel.


Cuenta doña Aurora Zavala Castillo, habitante de la Comunidad de Las Manos;  que allá por los años de 1970 la población de Dipilto era poca,  por lo que las casas eran más distantes de lo que son actualmente, en esos años doña Aurora Zavala vivió experiencias únicas ya que en las ocasiones que le tocó salir por las noches a realizar diligencias personales siempre miraba una luz como si se tratase de las luces de un vehículo, la noche que mejor recuerda esta experiencia fue cuando su hija Daysi Aurora Zavala iba a dar a luz , esta labor se complicó ya que era un parto seco por lo que Doña Aurora Zavala temiendo por la vida de su hija decidió salir bastante entrada la noche a buscar la ayuda de una partera, ella iba acompañada de dos nietos Will Zavala y Aida Flores cuando iba por el sector de La Manzana la luz le apareció y en la parte más oscura que había en ese sector la luz se dividió en dos partes para alumbrar mejor el camino, esto le sucedió tanto de ida como de regreso y con la partera y sus nietos de testigo, lo particular de esta vivencia es que siempre que veía la luz todo le salía bien y sentía paz, al llegar a su casa la partera atendió a Daysi Zavala quién después de una ardua labor dio a luz de forma natural a su bebé a quién puso por nombre Scarleth Rodríguez.

Dice doña Aurora Zavala que durante la labor de parto de su hija Daysi Zavala la luz no desapareció del patio de la casa sino hasta que nació la niña.

Cuando ella decidió contar su experiencia algunos familiares y vecinos le decían que esa luz era un tesoro y que si lograba agarrarla vería que se trataba de un diamante.

Ante todos estos comentarios Doña Aurora Zavala pensaba para sí misma, si supieran que realmente es un Ángel que me acompaña, no dirían eso, esa luz es mi Ángel de la Guarda.