EL ESPEJO.
En la Comunidad de
La Tablazón, vivía hace ya muchos años Doña Abigail, ella tenía un cuarto en el
que no permitía que nadie entrara, ni siquiera sus hijos, ellos eran muy
curiosos y siempre habían querido entrar para ver que escondía su madre.
En el mes de
octubre del año 1971, durante una noche lluviosa, Karla, una de las 6 hijas de
doña Abigail, la escuchó quejarse. Karla, decidió levantarse para averiguar que
le pasaba a su mamá, caminó por el pasillo y al pasar por el cuarto donde
ninguno de ellos había podido entrar, sintió que su piel se erizó o a como
decimos popularmente, se le puso piel de gallina, con mucho miedo, continuó
hacia el cuarto de su madre, abrió la puerta, se acercó hacia ella, ya en el
cuarto, vio como una tenue luz proveniente de una candela cubría el rostro adolorido
de Doña Abigail, Karla escuchó diciendo cosas extrañas a su madre, (maldito
espejo, decía, como no he podido deshacerme de ti); Karla, aún con miedo
decidió despertarla y se percató que su madre estaba con fiebre, temblaba y un
sudor con olor a azufre corría por todo su rostro, su aspecto demacrado
presagiaba una gran tragedia y la naturaleza, con la tormenta que caía, daba fe
a lo que estaba por ocurrir.
Karla le dio un
poco de agua a su madre y le ofreció llevarla al centro de salud, doña Abigail,
como toda anciana de la época le recriminó, quieres que muera fuera de la casa
chavala, ahí, solo a morir va uno, le dijo, ésta conversación hizo despertar a
los demás hijos de doña Abigail, todos ellos se dirigieron al cuarto de su
madre para acompañarla, ya dentro del cuarto, César el menor los tres varones,
vio la llave del cuarto prohibido sobre la mesa de noche que tenía su madre,
fingió tropezar y de forma sigilosa cogió la llave, de manera disimulada salió
para aprovechar el momento y poder entrar al cuarto prohibido, en su mente
César pensó: es ahora o nunca, y con miedo introdujo la llave en la cerradura e
impulsado por la curiosidad decidió entrar, ya adentro, no notó nada extraño
salvo un espejo tapado completamente por una sábana negra, la curiosidad lo
impulsó hacia donde estaba el espejo, con las manos temblorosas cogió en sus
manos la sabana y lo descubrió, al hacer esto, su madre gritó fuerte el nombre
de César sin saber que era él quién estaba dentro del cuarto, la fiebre se le
quitó de manera repentina y salió corriendo hacia el cuarto a buscarlo, cuando
llegó, ya César había desaparecido, el pacto fue cumplido, una vida por otra
vida, la fiebre y los sudores de doña Abigail eran causados por tener a su lado
a la muerte quien estaba esperando a que expirara para cumplir con su pacto, la
vida buena tiene su precio, las almas son su pago y su falso sentido de querer
vencer a la muerte tapando el espejo, encerrándolo y alejándolo de las demás
personas no pudo evitar la muerte de su hijo menor, el espejo maldito ya podía
ser destruido.

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